Parròquia Sant Isidre LLaurador
Parròquia Sant Isidre LLaurador
Estas sencillas recomendaciones son válidas para todo tiempo. La puntualidad hace que nuestro encuentro con el Señor se prepare con un cierto tiempo anterior al comienzo de la celebración, serenando nuestro espíritu, situándonos en la iglesia, creando con nuestra actitud de oración un clima propicio para escuchar la voz del Señor y, si es el caso, nos permite ensayar los cantos de la celebración.
Como no se va al cine o al teatro empezada la función, así tampoco debemos acostumbrarnos a llegar a la celebración empezada ya ésta. Porque no deja de ser una falta de respeto para el Señor y para los que ya están en ella.
Llegar tarde ocasiona molestias a todos y fácilmente, por las prisas, se olvida apagar el móvil. Pensemos lo que ocasiona en medio de la celebración una llamada que distrae a la mayoría de los fieles y no digamos ya el impulso a contestar al móvil estando celebrando los misterios del Señor.
Ponerse guapos, es decir, vestir bien para ir a Misa.
Como vivimos de la ley del péndulo, antes se criticaba el ir a lucirse a la Iglesia (de eso hace muchos años) y se pasó a ir cómodos y sin darle importancia al aspecto exterior. Eso nos ha llevado a un relativismo donde cada uno tiene su criterio y a veces nos encontramos con vestidos poco apropiados para una celebración pública de la fe.
El decoro y la modestia deben brillar en una celebración, pues no debemos olvidar que estamos ante el Señor. No se va de cualquier manera a un sitio importante. Pensemos, ¿iríamos así vestidos a una visita importante? Pues este debería ser el criterio para ir a Misa y encontrarnos con los hermanos en la Iglesia.
La actitud interior se va educando al tener también en cuenta la actitud exterior.
La Cuaresma que pronto empezaremos nos da la oportunidad de revisarnos y proponernos cosas que pueden ir mejorando nuestras celebraciones y volvernos más delicados y educados con el Señor y los hermanos..
Mn. Francisco Prieto,
Párroco de la Parroquia de San Isidro Labrador