La fe no hace vacaciones
En el tiempo de verano se busca poder tener unos días de desconexión del ritmo habitual del año. Hay más luz solar, temperaturas calurosas y ganas de romper las rutinas. Tiempo también adecuado para fortalecer la fe y oxigenar el alma, dedicando más tiempo a la oración, al silencio, a la lectura y a las relaciones interpersonales, tratando de interesarnos por los que nos rodean y escucharlos sin prisas.
El santoral va acompañando nuestra vida y podemos destacar, entre tantos y queridos santos, la fiesta de la Virgen del Carmen el 16 de julio y la solemnidad del Apóstol Santiago, el 25 de julio, patrón de España y meta de peregrinos que llegan a la tumba del Apóstol desde todos los puntos del mundo.
A la Virgen del Carmen, patrona de los navegantes y celebrada tanto tierra adentro como en los puertos de mar, le pedimos que auxilie nuestra debilidad y nos proteja de todo mal en nuestro navegar por la vida, a menudo, llena de tempestades. “Carmen” significa jardín; pidamos,pues, al Señor que nuestra alma sea siempre un jardín en el que pueda descansar el Señor.
Santiago de Compostela, con el arca de plata que guarda las reliquias del Apóstol, nos remite a pensar en la evangelización de España; en la aparición de la Virgen en el Pilar de Zaragoza en carne mortal para animar y consolar a Santiago en los trabajos apostólicos y en los Siete Varones Apostólicos; denominación dada a los siete discípulos de Santiago que, según la tradición jacobea, predicaron la palabra de su maestro por Hispania. Determinados relatos literarios señalan que después de presenciar cómo había sido degollado Santiago en Jerusalén, recogieron su cuerpo en un estercolero de las afueras de la ciudad, así como el hacha con la que se realizó el martirio. Se dirigieron a España, donde el Santo Apóstol les había pedido que lo llevasen una vez pereciese. De los nueve, dos de ellos, Teodoro y Atanasio, fueron enterrados en el mismo espacio que Santiago. Los siete restantes -Torcuato, Segundo, Indalecio, Tesifonte, Eufrasio, Cecilio, Exiquio- son conocidos como los siete varones apostólicos. El Códice Calixtino (s. XII), que los cita de pasada, señala, sin embargo, que los había elegido durante su predicación y que posteriormente serían ordenados obispos en Roma por Pedro y Pablo, y volverían a Hispania a continuar con su misión hasta su martirio en diferentes lugares.
La peregrinación, el Camino de Santiago, nos invita a caminar con lo imprescindible, desprendiéndonos de lo superfluo y mirar hacia delante con ánimo y esperanza de llegar a la meta de la vida que es Cristo en su gloria. Cuando el que escribe estas líneas peregrinó a Santiago de Compostela en el año 1980, se contabilizaron 209 peregrinos; actualmente los peregrinos pasan del medio millón al año.
Cultivemos nuestro espíritu y cuidemos nuestra alma.
Francisco Prieto Rodríguez, pbro.
Párroco.




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