Peregrinos de la Esperanza
“Peregrinos, caminantes, vamos hacia Dios”, reza una canción.
Como peregrinos, tenemos que saber escoger la meta y lo que es necesario para el día a día; sabiendo prescindir de lo que se puede convertir en un peso agotador y que acabe por hacernos desistir del viaje emprendido.
Las palabras de Jesús nos dicen que no tengamos miedo a los que pueden matar el cuerpo, sino que temamos a los que pueden matar nuestra alma. Y si no sabemos escoger lo que es importante en la vida, puede ser que el esfuerzo por llevar tantas otras cosas hacia delante llegue a consumir la esperanza que debe animar cada etapa de nuestro caminar.
Peregrinar es invitarnos a ir ligeros de equipaje en la vida, pues si no tenemos más que lo imprescindible, nada nos podrán quitar. Pero se nos abrirán los ojos y el corazón a cosas que hemos ignorado muchas veces por estar tan atentos a las pequeñeces de nuestro limitado entorno.
La actitud de peregrinar es la de estar receptivos cada día a las personas y circunstancias que la Providencia nos vaya deparando. Es abrirnos a la esperanza que no defrauda, que es el mismo Cristo, que como en el camino de Emaús se nos hará el encontradizo para hacer que la luz vaya disipando las tinieblas de nuestro corazón y nos haga comprender las Escrituras.
“Espera en el Señor, ten ánimo, sé valiente, espera en el Señor”, nos dice el salmo 27. Confiados en su Palabra y en su Presencia eucarística, aprovechemos este año santo para que el Júbilo de Dios llene nuestra vida.
El Sr. Cardenal Juan José Omella, Arzobispo de nuestra archidiócesis de Barcelona, ha designado unos cuantos templos para ganar el Jubileo, pero querría destacar, por su vinculación con toda Barcelona en el amor, no de palabras sino de obras, y en su presencia orante y entregada al Señor, de manera callada y humilde al estilo de Nazaret, los Hogares de las Madres de Desamparados, en el Santuario de San José de la Montaña y en el Cottolengo del P. Alegre, a las Hermanas y Hermanos Servidores de Jesús. En ambas capillas, ganando el Jubileo, se perciben los testimonios de la Caridad por amor Cristo, pues en esos carismas que, entre otros, la Iglesia propone, se vive la entrega a Cristo en los hermanos y la santificación personal.
Francisco Prieto Rodríguez, pbro.
Párroco.




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