Vivir con alegría y esperanza

Editorial Enero

 Empezar el mes de enero, no sólo nos ofrece un variado elenco de posibilidades

a través de los días y estaciones que, si Dios quiere, podremos vivir a lo largo del año que tenemos por delante, sino, que se nos ofrece, en clave litúrgica, el estilo adecuado para vivirlo.

Comenzamos el año pidiendo el amparo maternal de santa María, Madre de Dios y madre nuestra. Nos confiamos, como hijos desvalidos, a su protección y amparo.

Y en la Epifanía del Señor, que se manifiesta como luz y salvador para todos los pueblos y naciones, los Reyes Magos nos invitan a hacer nuestro recorrido anual con las mismas actitudes que ellos tuvieron hasta encontrar al Mesías esperado. Como ellos estamos invitados a escrutar las Escrituras y acoger en nuestro corazón la salvación de Dios. El Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, si lo acogemos en verdad es transformador de nuestra vida y nos hace ponernos en movimiento hacia el Señor. Superando obstáculos y oscuridades. Preguntando y permaneciendo fieles a la estrella que hay que seguir. El que busca encuentra. Y esa peregrinación, ese viaje fue purificando el corazón de tal manera que supieron descubrir en la humildad de nuestra carne al Hijo de Dios.

Todo en Dios tiene sentido y nuestro peregrinar también. Busquémoslo con ahínco pues solo Él nos puede dar la alegría y esperanza que necesitamos para vivir.

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