¿Quieres recibir información de interés de la Parroquia?
Hoja parroquial, horarios, celebraciones, notificaciones…
Editorial
¿Quieres recibir información de interés de la Parroquia?
Hoja parroquial, horarios, celebraciones, notificaciones…
Editorial
¿Quieres recibir información de interés de la Parroquia?
Hoja parroquial, horarios, celebraciones, notificaciones…
Conversión y Escucha de la Palabra de Dios
La Cuaresma es un tiempo de desierto, un tiempo privilegiado, un tiempo de gracia. El Dios que condujo a Israel por el desierto por medio de Moisés convoca a la comunidad cristiana y la anima a emprender el camino cuaresmal. El desierto, lugar hostil y lleno de dificultades y obstáculos, anima a los creyentes al combate espiritual, al enfrentamiento con la propia realidad de miseria y pecado. La Cuaresma debe ser interpretada como un tiempo de prueba. Los cuarenta años que Israel pasó en el desierto fueron un tiempo de tentación y de crisis, durante los cuales Yahvé quiso purificar a su pueblo y probar su fidelidad. También Jesús fue tentado en el desierto. Durante la Cuaresma, la Iglesia vive una experiencia semejante, sometida a luchas y privaciones, pues el cristiano vive un combate espiritual ejercitándose en la lucha contra el mal. Pero no es tanto la penitencia corporal lo que interesa subrayar cuanto la conversión interior del corazón.
Los textos bíblicos orientan la actitud cuaresmal de cara a una profunda purificación del corazón y de la misma vida de la Iglesia. La verdadera conversión a Dios se manifiesta en una apertura generosa y desinteresada hacia las obras de misericordia; en definitiva, la Cuaresma se entiende como una lucha contra el propio egoísmo y como una apertura a la fraternidad. La Cuaresma viene a ser un tiempo que permite a la Iglesia tomar conciencia de su condición pecadora y someterse a un exigente proceso de conversión y de renovación.
Tenemos por delante un largo camino para la escucha de la palabra de Dios, para la reflexión personal y para el encuentro silencioso con Dios en la soledad de ese desierto que nos hemos construido en la profundidad de nuestra conciencia íntima. Al final de esa peregrinación, la Pascua se nos aparecerá como una explosión de luz fulgurante y transformadora.
Francisco Prieto Rodríguez, pbro.
Párroco
Editorial febrero 2026